Sensación y percepción: ¿Qué tan confiables son?
Sensación y percepción: ¿Qué tan confiables son?
Alguna vez te ha pasado que vuelves a ver tu serie de televisión favorita, de cuando eras niña y ya no la encuentras tan espectacular o peor aún te percatas de su baja resolución en cuanto a sonido e imagen y te preguntas ¿por qué me parecía tan sorprendente?, ¿será que mis sentidos me engañan?
Si quieres conocer la respuesta te invito a leer este artículo y a entender un poco del funcionamiento y descodificación de los mensajes que nos envían nuestros sentidos.
Decodificando mi entorno
Es como si nuestros sentidos funcionaran como recolectores que van capturando información del entorno y la transportaran hasta nuestro cerebro que es el gran decodificador.
Cuando el cerebro selecciona, organiza e interpreta impresiones sensoriales en patrones significativos, hablamos de percepción.
Una vez recolectada toda esta información sensorial el proceso real de sentir e interpretar estos estímulos sensoriales se da en nuestro cerebro el gran decodificador.
Es fascinante saber que la mayoría, si no la totalidad, de este proceso de sensación-percepción de dos pasos es inconsciente; es decir, normalmente solo estamos conscientes del resultado, el concepto perceptual.
¿Cómo se realiza la selección de datos sensoriales?
Se presenta una selección considerable, ya que los receptores sensoriales no transducen todas las energías que se encuentran.
La naturaleza es sabía y el cerebro selecciona aquellos datos relevantes para nuestro funcionamiento vital, maximizando el menor uso de energía en un mayor aprovechamiento. Al fin y al cabo no necesitamos estar conscientes del 100% de nuestras impresiones del entorno sino, sólo de las más útiles y significativas en un momento específico y para una tarea específica, el resto se automatiza de manera inconsciente.
¿La percepción extrasensorial nos permite invalidarlos desde nuestros cinco sentidos?
Más de un tercio del público cree en la existencia de la percepción extra sensorial (PES), la presunta capacidad para percibir eventos en formas que no se pueden explicar por medio de las capacidades sensoriales conocidas (Gray y Gallo, 2016).
Los receptores sensoriales responden menos con el paso del tiempo a los estímulos invariables, un proceso llamado adaptación sensorial.
En este punto me detengo a pensar en los procesos de adaptación a los cambios y en cómo al igual que con la percepción que hace nuestro cerebro a través de los sentidos solo es cuestión de tiempo para que el cerebro asimile esta nueva información y la de por sentada, así también sucede en nuestra vida, solo es cuestión de tiempo para lograr adaptarnos a los cambios del entorno.
El cerebro mismo no somete al individuo a un estrés constante ,recordando el nuevo olor etc, ahora me pregunto ¿por qué nuestra mente se resiste tanto a los cambios, en otras áreas de nuestra vida? si en estos procesos la adaptación se da de forma tan natural.
Atención selectiva: Conectando y desconectando
Atención selectiva, enfocarse voluntariamente en un estímulo sensorial específico. La atención selectiva parece estar basada en la capacidad de las estructuras cerebrales para seleccionar y desviar mensajes sensoriales entrantes (Isbell et al., 2016). Todos somos capaces de "sintonizar"un solo mensaje sensorial mientras excluimos otros.
Esto comprueba nuestra habilidad natural para utilizar técnicas de meditación o atención plena, como una herramienta para entrenar nuestra mente a las distintas percepciones del entorno y lograr así mantener la calma y reducir los niveles de estrés, incluso en entornos con grandes estímulos o “distractores” sensoriales.
Por supuesto si la recepción de información captada por los sentidos es agradable será sencillo o sumamente placentero centrar nuestra atención en ella. Pero qué sucede si esa sensación es dolorosa ¿Cómo abrir y cerrar la puerta del dolor?
El dolor, un ataque a los sentidos
Podrías haber notado que, en ocasiones, un tipo de dolor cancela otro. La teoría del control de la puerta de Ronald Melzack (1999) sugiere que los mensajes del dolor de diferentes fibras nerviosas pasan a través de la misma "puerta" neuronal en la médula espinal. Si la puerta está cerrada por un mensaje de dolor ,otros mensajes no podrán pasar (Melzack y Latz, 2006, Moayedi y Davis, 2013).
Definitivamente cuando se experimenta un dolor agudo, punzante o discapacitante resulta difícil o casi imposible desviar la atención sensorial hacia otros estímulos más placenteros. Sin embargo esta es una habilidad que se puede entrenar, ya que el cerebro va creando rutas y canales a los que acude en estos momentos siempre y cuando se le presenten previamente de manera repetitiva.
En general, las emociones poco placenteras ,como el estrés y la ansiedad, aumentan el dolor; las emociones placenteras lo disminuyen (Kems, Sellingery Goodin,2011).
Es aquí dónde la práctica de la respiración consciente se vuelve una herramienta fundamental que ayuda a calmar nuestro sistema nervioso y enfocar nuestra percepción sensorial en el placer y no en el dolor.
La búsqueda consciente del placer en medio del dolor es una herramienta fundamental para cambiar el foco de atención. Quién no ha experimentado un gran alivio al colocar compresas calientes o darse una ducha calentita después de un día de gran estrés en el que los músculos responden a la defensiva comprimiendose, inmediatamente el músculo responde a este estímulo sensorial relajándose y si a esto le sumamos una respiración consciente y pensamiento positivo, nuestro cerebro toma estas sensaciones placentera e inhibe o minimiza las dolorosas.
Cada que anticipes dolor (como un viaje al médico,al dentista o al salón de tatuajes), puedes disminuir tu ansiedad al asegurarte de que estás completamente informado.
Nuestro cerebro capta estos mensajes de autorregulación y nos ayuda a sobrellevar momentos de dolor, estrés o ansiedad de formas más placenteras.
Aprendizaje perceptual: Creer es ver
Para finalizar toma en cuenta que tus experiencias son construcciones perceptuales, o modelos mentales de eventos extremos, creados activamente por tu cerebro (Goldstein y Brockmole, 2017).
Por tanto entre más entrenemos a nuestro cerebro para enfocar la atención en un determinado estímulo sensorial “positivo”, mayor será tu capacidad de desestimar los estímulos “negativos”.
Las ideas y las expectativas preexistentes guían activamente nuestra interpretación de las sensaciones (Intaite et al., 2013).
Es por esto que debemos pausarnos en nuestro día a día y no solo ser receptores pasivos e inconscientes de los estímulos sensoriales del entorno, permitiendo que el cerebro reaprenda a seleccionar ideas y prácticas que modifican nuestras percepciones, observando de forma crítica como estamos decodificando la información del entorno.
En general, el aprendizaje crea hábitos perceptuales: patrones arraigados de organización y atención que afectan nuestra experiencia diaria.
Considero que las pausas conscientes, acompañadas de una observación real y objetiva, el uso de la respiración y la práctica de autoconocimiento nos ayudan a comprender mejor todo lo que recibimos del entorno por medio de los sentidos y cómo nuestro cerebro procesa estos mensajes y los utiliza de formas más saludables y valiosas.



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