Pensamiento e influencia social
Es bien sabido que estamos en una época en la que el auge de las redes sociales ha cambiado la forma en que percibimos el contacto con los demás. Por lo tanto es importante conocer cómo funcionan los comportamientos, pensamientos e influencia social en nuestra psique y en cómo nos relacionamos.
Actualmente existe una rama de la psicología llamada Psicología social es el estudio científico de cómo los individuos se comportan, piensan y sienten en situaciones sociales (es decir, en presencia, real o implícita, de otros) (Baron, Byrne y Branscombe, 2009).
En la participación en diversos grupos todos desempeñamos papeles distintos, los roles sociales son patrones de conducta esperados de personas en varias posiciones sociales (Baumeister y Bushman, 2011). Así por ejemplo en nuestra familia asumimos roles de hija, madre, esposa, etc
En estas interacciones también se dan las normas. Una norma es un estándar ampliamente aceptado (aunque a menudo tácito) de conducta apropiada.
Al establecer grupos, se mencionan dos normas a saber:
La estructura grupal consiste en la red de roles, vías de comunicación y poder en un grupo.
La cohesión grupal se refiere al grado de atracción entre los miembros de un grupo o la fuerza de su deseo de permanecer en el grupo.
El psicólogo social Leon Festinger (1919-1989) especuló que la pertenencia a grupos cubre necesidades de comparación social (comparar tus acciones, sentimientos, opiniones o aptitudes con las de otros).
Además de brindar información, las comparaciones sociales pueden, a veces, hacerse en formas que reflejan deseos de autoprotección o superación personal (Dvash et al., 2010).
Teoría de la atribución
Cada día debemos adivinar cómo actuará la gente, a menudo a partir de evidencias fragmentarias. Hacemos esto a través de una forma de cognición social llamada atribución. Al observar a los demás, hacemos inferencias sobre ellos. Estos procesos suceden tanto consciente como inconscientemente y nos ayudan a conocer a los otros a “simple vista”.
A partir de esas observaciones desarrollamos diversas actitudes. Una actitud es una combinación de creencia y emoción que predispone a una persona a responder a otras personas, objetos o grupos en forma positiva o negativa. Las actitudes sintetizan tu evaluación de objetos (Bohner y Dickel, 2010). En consecuencia, predicen o dirigen acciones futuras.
“Tu actitud es evidente”, se dice en ocasiones. En realidad, las actitudes se expresan mediante creencias, emociones y acciones. El componente creencia de una actitud es lo que crees acerca de un objeto o asunto particular. El componente emocional consta de tus sentimientos hacia el objeto actitudinal. El componente acción se refiere a tus acciones hacia varias personas, objetos o instituciones. Considera, por ejemplo, tu actitud hacia el control de armas. Tú tendrás creencias sobre si el control de armas afecta los índices de crimen y violencia. Responderás emocionalmente a las armas, juzgándolas atractivas y deseables o amenazadoras y destructivas. Y tendrás una tendencia a buscar o evitar la posesión de armas. El componente acción de tu actitud bien podría incluir apoyo a organizaciones que exhortan o se oponen al control de armas. Como puede verse, las actitudes nos orientan en el mundo social. Al hacerlo, nos preparan para actuar en ciertas formas (Forgas, Cooper y Crano, 2010).
¿En qué condiciones es más eficaz la persuasión y qué es la disonancia cognitiva?
La persuasión es todo intento deliberado por cambiar actitudes o creencias mediante información y argumentos (Brock y Green, 2005; Perloff, 2010).
Teoría de la disonancia cognitiva
La influyente teoría de la disonancia cognitiva sostiene que la contradicción o choque de pensamientos causa malestar. Es decir, necesitamos congruencia en nuestros pensamientos, percepciones e imagen de nosotros mismos (Cooper, 2007; Festinger, 1957). La incongruencia, entonces, puede motivar que la gente haga que sus pensamientos o actitudes concuerden con sus acciones (Oskamp y Schultz, 2005).
¿Qué son la influencia social y el poder social?
Ningún tema se acerca tanto a la esencia de la psicología social como a la influencia social (cambios de conducta inducidos por las acciones de otros). Cuando la gente interactúa, casi siempre afecta la conducta de los demás (Cialdini, 2008; Kassin, Fein y Markus, 2011).
Al tratar de entender las formas en que las personas pueden influirse unas a otras, es útil distinguir entre cinco tipos de poder social (la capacidad de controlar, alterar o influir en la conducta de otra persona) (Raven, 1974):
El poder de premiar radica en la capacidad para recompensar a una persona por cumplir una conducta deseada. Los maestros tratan de ejercer el poder de premiar a sus alumnos con calificaciones. Los jefes ejercen el poder de premiar mediante el control de sueldos y bonos.
El poder coercitivo se basa en la capacidad de castigar a una persona por no cumplir. El poder coercitivo es la base de la mayoría de las leyes, ya que se usan las multas o la cárcel para controlar el comportamiento.
El poder legítimo procede de aceptar a una persona como agente de un orden social establecido. Por ejemplo, los líderes electos y los supervisores tienen poder legítimo. Lo mismo un maestro en el aula. Fuera del aula, ese poder tendría que proceder de otra fuente.
El poder referente se basa en el respeto o la identificación con una persona o grupo. La persona “se refiere a” la fuente de poder referente en busca de dirección. El poder referente es responsable de buena parte de la conformidad que vemos en los grupos.
El poder experto se basa en el reconocimiento de que otra persona tiene los conocimientos necesarios para alcanzar una meta. Permitimos que maestros, abogados y otros expertos guíen la conducta a causa de su capacidad para producir los resultados deseados. Médicos, psicólogos, programadores y plomeros tienen poder experto.
Las presiones para “encajar” y conformarse suelen ser indirectas. En contraste, el término complacencia se refiere a situaciones en las que una persona se pliega a las solicitudes de otra con escasa o nula autoridad (Cialdini, 2008). Estas presiones más directas a la complacencia son muy comunes. Tú eres pasivamente complaciente cuando, por ejemplo, sufres sin protestar a alguien que fuma junto a ti en un área de no fumar o habla en voz alta mientras intentas estudiar en la biblioteca. Eres activamente complaciente cuando, por ejemplo, le tiendes tu celular a un desconocido que te lo pide prestado para hacer una llamada o le prestas dinero a un compañero de trabajo que te lo pide para comprar un capuchino.
Habiendo hecho un breve recorrido por las características y factores que determinan la conducta social humana ¿cuáles de estos has observado en ti misma o en tus seres cercanos? y ¿de qué forma pueden mejorar tus relaciones con los demás?
Referencias bibliográficas
Coon, D. (2019). Introducción a la psicología (14th ed.). CENGAGE.

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